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La energía de vida fluye de arriba hacia abajo, de tus ancestros hacia ti y luego a tus descendientes. Es por esto que es importante que cada miembro del sistema familiar ocupe su lugar en la jerarquía que le corresponde.

Por eso, para que tus hijos y futuras generaciones puedan recibir la energía de vida que viene de tus ancestros, debes sanar tú primero y ocupar tu lugar. De esta manera, te liberas de todo aquello que te limita y no lo pasarás a la siguiente generación.

¡Sería increíble que cada generación fuera mejor que la anterior!

Para eso te enseño 4 movimientos para desbloquear la energía de vida y recibirla en abundancia.

Antes de comenzar pregúntate ¿Te sientes en condición de destruir, de derribar todos los juicios en relación a tu padre y en relación a tu madre?

Si tu respuesta ha sido SI, imagina que tu corazón está abierto, sin barreras, sin juicios acerca de tus padres para comenzar este ejercicio.

Es indiferente si conoces realmente a tus padres biológicos o no, lo estás haciendo con intención, no es necesario que le pongas una cara a nadie, puedes dejar las imágenes abiertas.

Movimiento 1. Toma tu lugar

Lo primero que debes hacer es decir en voz alta (si eres hombre dilo como hombre, yo aquí lo coloco como mujer).

Movimiento 1. Toma tu lugar

Lo primero que debes hacer es decir en voz alta (si eres hombre dilo como hombre, yo aquí lo coloco como mujer).

“Ahora soy la hija de mis padres; ahora soy la hija de mi madre, ahora soy la hija de mi padre. Ellos son los grandes y yo soy la pequeña, ellos dan y yo tomo.”

“Ahora dejo de cargarlos, soy solo la hija, tomo mucho de ellos y así le puedo dar mucho a mis hijos o a mis obras.”

Seguido de esto visualiza un río del que empieza a fluir la energía de tus ancestros hacia tus padres y hacia ti; como si fueran tubos luminosos.

Estos tubos de luz se empiezan a destapar. Imagina como tu cuerpo se relaja. Relaja tus hombros y abre tu corazón.

Movimiento 2. Sana con tu mamá

Imagina que tu mamá te está mirando con muchísimo amor, tal vez nunca antes lo hizo, pero ahora tu madre te está mirando con un profundo respeto, con una profunda aceptación.

Tú estás recibiendo en este momento el permiso de tu mamá, en todos los átomos de tu cuerpo, para ser quien eres. Tu mamá te dice:

Movimiento 2. Sana con tu mamá

Imagina que tu mamá te está mirando con muchísimo amor, tal vez nunca antes lo hizo, pero ahora tu madre te está mirando con un profundo respeto, con una profunda aceptación.

Tú estás recibiendo en este momento el permiso de tu mamá, en todos los átomos de tu cuerpo, para ser quien eres. Tu mamá te dice:

“Hija/hijo me hace feliz que seas quién eres y que brilles con tu luz única y especial. Lo que yo deseo es que tú seas feliz.”

Inclina un poquito tu cabeza en señal de que se lo agradeces y ahora puedes ocupar tu lugar de pequeña o pequeño, ella es la grande y tú solo eres la pequeña o el pequeño.

Eso significa que ya no debes de cargarla, que ya puedes estar libre de todo lo que te viene de ese linaje y que ahora puedes vincularte con tu mamá, con un profundo respeto, aceptando cómo es tu mamá.

Mientras haces todo esto, imagina que tu papá biológico está mirando con muy buenos ojos que tú estés sanando la relación con tu mamá, que tú tomes todo lo bueno de tu linaje materno.

Movimiento 3. Sana con tu papá

Para sanar con tu papá, mira cómo se pone frente a ti mientras tu mamá mira con buenos ojos a tu papá, permitiendo que puedas tomar toda la energía de vida que te llega de tu linaje paterno.

Tu padre te mira y te dice:

Movimiento 3. Sana con tu papá

Para sanar con tu papá, mira cómo se pone frente a ti mientras tu mamá mira con buenos ojos a tu papá, permitiendo que puedas tomar toda la energía de vida que te llega de tu linaje paterno.

Tu padre te mira y te dice:

“Hija/hijo, tú eres el pequeño/la pequeña y yo soy el grande; a mí me toca dar, a ti te toca recibir”.

Ahora todos los átomos de tu cuerpo brotan como si fueras un manantial, has recibido tanto de tu padre y de tu madre, que tú te conviertes en un manantial de luz, en un manantial de felicidad.

Movimiento 4. Te conectas con la fuente

Tu papá y tu mamá se ponen el uno al lado del otro y te miran como el pequeño/la pequeña. Detrás de tus padres están tus abuelos, sus padres.

Movimiento 4. Te conectas con la fuente

Tu papá y tu mamá se ponen el uno al lado del otro y te miran como el pequeño/la pequeña. Detrás de tus padres están tus abuelos, sus padres.

Imagina cinco generaciones arriba de ti. Tus padres, tus abuelos, tus bisabuelos, tus tatarabuelos, tus tatatarabuelos, y por último, detrás de todos ellos está la fuente, lo más elevado; el manantial donde está todo el amor, toda la luz y todo el gozo.

Siente cómo te conectas directamente con la fuente a través de todos tus ancestros, que ya son tubos de luz totalmente destapados. Luego visualizas cómo te llega la energía totalmente limpia, de la fuente, pasando por generación tras generación.

Ellos te pasan las lecciones de sus historias. Todo su conocimiento y todo su aprendizaje.

El sufrimiento se disuelve, ellos lo sufrieron y ya no es necesario que tú lo sufras otra vez. El precio ha sido pagado.

Ahora, tú que ya has tomado toda esa energía de vida, puedes ser una persona adulta y poderosa que ya puedes pasar a tus hijos, todo lo bueno que has tomado desde la fuente y de todos tus ancestros.

Soy Magui Block, psicoterapeuta con más de 25 años de trayectoria ayudando a las personas a transformarse con amor y ahora compartiendo mi método Magui Block® para lograrlo más fácilmente de lo que te puedas imaginar.

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